
Son horas y horas las que pasan por mi piel, quemando, rasgando aquello que fui y esto que soy. Hiriendo los deseos mundanos que aún conservo bajo estas alas desplumada.
Yo que soy, yo que fui, ahora nada soy. Por que aún no olvido, aún no supero ese terror, ese miedo que llevo en la sangre, que fluye, lento, rápido, que se quiebra, que se recrea. Todavía sigo pegada a mis banalidades, sigo queriéndolas, deseándolas.
Todavía pertenezco a esa bandada de pájaros sucios, viejos; todavía vuelo con ellos esos magníficos cielos y esos igualmente magníficos infiernos.
Puedo amar, o no, puedo sentir algo o no sentir nada. Todo igual sigue pasando, más allá de mis emociones. El mundo sigue girando.
Ahora que despierto de ese eterno sueño, me doy cuenta de que he sido yo la que congelo su mundo, la que vivió todas las noches escuchando aquella extraña melodía. ¡Y qué distinto es el mundo ahora que este pájaro ha despertado!
Parece que me he dormido al último minuto de aquel añejo día, pero han pasado años ya. ¿Donde están esas alas relucientes, ese volar altanero? ¿Donde estoy?
¿Quién es la que está posada sobre aquella vieja rama, con las alas sucias y rotas, con los ojos desangrados?
¿Qué es este silencio que sale de mi garganta? ¿Quién es esa que de blanco vestida viene a buscarme? ¿Por qué estoy muriendo en vida?
¿Quién es esa que me susurra al oído: has girar ese mundo que has destruido"?
Yo que soy, yo que fui, ahora nada soy. Por que aún no olvido, aún no supero ese terror, ese miedo que llevo en la sangre, que fluye, lento, rápido, que se quiebra, que se recrea. Todavía sigo pegada a mis banalidades, sigo queriéndolas, deseándolas.
Todavía pertenezco a esa bandada de pájaros sucios, viejos; todavía vuelo con ellos esos magníficos cielos y esos igualmente magníficos infiernos.
Puedo amar, o no, puedo sentir algo o no sentir nada. Todo igual sigue pasando, más allá de mis emociones. El mundo sigue girando.
Ahora que despierto de ese eterno sueño, me doy cuenta de que he sido yo la que congelo su mundo, la que vivió todas las noches escuchando aquella extraña melodía. ¡Y qué distinto es el mundo ahora que este pájaro ha despertado!
Parece que me he dormido al último minuto de aquel añejo día, pero han pasado años ya. ¿Donde están esas alas relucientes, ese volar altanero? ¿Donde estoy?
¿Quién es la que está posada sobre aquella vieja rama, con las alas sucias y rotas, con los ojos desangrados?
¿Qué es este silencio que sale de mi garganta? ¿Quién es esa que de blanco vestida viene a buscarme? ¿Por qué estoy muriendo en vida?
¿Quién es esa que me susurra al oído: has girar ese mundo que has destruido"?

