sábado, 20 de febrero de 2010

Maybe tomorrow...

Las palabras, los sentimientos y las promesas se fueron con la última marea. Ahora estoy desarmada.

Ya no puedo arreglar las relaciones que el tiempo ha gastado, ni con mi familia ni con los que fueron mis amigos. No puedo seguir luchando por algo que no va a volver a ser como antes ni por algo que ya no quiero.

Tal vez este sea el último post, por que tampoco quiero esto. No quiero escribir mi vida como si realmente fuese una novela. Porque no lo es, todo lo que pasa es auténticamente real.

Estoy dejando de luchar con lo que la corriente intenta llevarse. Por que no puedo soportar más estar perdida entre lo que fui y lo que quiero ser. Necesito terminar con esto ahora que tengo fuerzas para detenerlo. No quiero que sea demasiado tarde.

No te llamo por teléfono por que no quiero, por que esa amistad que tuvimos se perdió en el tiempo y ambas lo sabemos. Solo que a veces fingimos demasiado bien. Eso es todo.

El tiempo me ha gastado, me ha pulido poco a poco, y ahora que puedo mirar para atrás me doy cuenta de toda la lucha perdida, de todas las guerras perdidas. Ya no puedo ver la realidad y seguir caminando como si nada. Necesito cambiar esta realidad para seguir adelante, y ya no tengo miedo de dejar cosas y personas atrás. Si eso es lo que necesito para liberar mi alma, para sentirme viva eso es lo que haré.

- No fue culpa mía

- Pero debes de tener más cuidado, esta vez no te paso nada pero podría haberte pasado.

- Deja de fingir que te importa.

Ya no me entusiasma salir, no encuentro placer en cantar ni en leer mangas. Mucho menos en ver algún anime. No le encuentro sentido a mis pulseras de tachas ni al cabello desprolijo que siempre me caracterizó.

Yo nunca prometí nada, nunca esperé nada, pero un día las cosas vinieron hacía mí, se llamaron a si mismos amigos, otros amores, algunos familia. Recuerdo lo que era estar sola, sin amigos, sin familia, recuerdo como era vivir en ese pueblito sin nada. Y quieren saber algo, quisiera volver allá, a ese pueblito y estar sola. Por que ya no puedo fingir que quiero una amistad, que quiero esto y aquello.

Por un minuto, solo necesito que alguien me abrace sin decir nada, sin ponerse título, sin decir que las cosas estarán bien. Solo quiero que alguien me abrace sin pretender quedarse en mi vida, sin pretender formar parte de ella.

No hay una existencia perfecta ni existen los momentos perfectos, ya no puedo arreglar la habitación con flores para que luzca más bonita cuando vengas, ni hacer la comida más rica para que me feliciten. Ya no puedo abandonarme para ver si vienes a rescatarme, no puedo arreglarme para ver si me dices cuan bonita luzco.

No puedo esperar más por algo que nunca tendré. No puedo luchar más contra la corriente. En dos semanas comienza el colegio. Quiero ir caminando hacia él sin tener que preocuparme de mantener una buena conversación con los que me cruzo en el camino, sin tener que sentarme con los que quieren sentarse conmigo, sin tener una etiqueta en la frente que diga soy esto o aquello.

Tal vez resulte difícil entender por que una persona quiere dejar todo atrás y estar sola. Ya no culpo a quienes quieras juzgarme, por que no sé si esto mañana no terminará siendo un error. Tal vez este equivocada o haciendo lo correcto. Solo el tiempo lo dirá.

Pero esto es lo que necesito ahora, lo que quiero ahora. Ya no importa nada más.

Sentada a la orilla del río, podía ver la tormenta avecinarse, y en ese momento ame demasiado, ame algo que nunca tendría, y cuando tuve que levantar mis cosas para volver a mi casa, la magia del momento se rompió. Tuve que decidir si quería volver a ser la mujer que era o si quería ser la que volviera a la orilla del río sin sentirse infeliz. Y recordé esas piedritas que había juntado y fueron tiradas ante mis ojos. Entonces decidí que quería volver al río.

Y ahora solo sé lo que quiero, solo sé que he cambiado.

lunes, 15 de febrero de 2010

Killing me softly - The carpenters

Rasgando mi dolor con sus dedos
Cantando mi vida con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción,
Matándome suavemente con su canción,
Diciendo mi vida entera con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción.

Escuche que el cantaba una buena canción,
había oído que el tenia estilo,
y entonces vine a verlo y escuchar un rato,
y ahí estaba ese jovencito, desconocido para mis ojos,
Rasgando mi dolor con sus dedos
Cantando mi vida con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción,
Matándome suavemente con su canción,
Diciendo mi vida entera con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción.
Me sentí ruborizada, con fiebre,
Avergonzada por la multitud
Sentí que había encontrado mis cartas
y leía cada una en voz alta,
Recé que terminara
Pero el solo seguía…

Rasgando mi dolor con sus dedos,
Cantando mi vida con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción,
Matándome suavemente con su canción,
Diciendo mi vida entera con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción.

El canto como si me conociera
En toda mi oscura desesperación
Y entonces el miro a través de mi
Como si yo no estuviera ahí
Pero el estaba ahí, ese extraño
Cantando claro y fuerte

Rasgando mi dolor con sus dedos,
Cantando mi vida con sus palabras
Matándome suavemente con su canción,
Matándome suavemente con su canción,
Diciendo mi vida entera con sus palabras,
Matándome suavemente con su canción.
Rasgando mi dolor con sus dedos,
Si, él estaba...

sábado, 13 de febrero de 2010

Ver, creer, soñar...

Conozco lo suficiente sobre tecnología, sobre ciencias y sobre psicología. Tengo amigos, familia y muchas personas que me quieren. Un perro que me adora o por lo menos eso demuestra y muchos cuadernos para escribir lo que pienso y siento.

Tengo una casa fría en verano y calentita en invierno. Siempre un plato de comida en mi mesa y las chucherías que quiero. Tengo un patio lleno de plantas y las flores que necesito para sonreír un poco. Tengo un futuro como dicen algunos.

En mi escritorio tengo la fotografía de mi mamá que debo tener, lápices suficientes por si falla la tinta de mi birome. Pulseras con tachas y la ropa negra que me gusta.

Se podría decir que tengo lo suficiente para ser feliz, pero a pesar de todo me siento demasiado vacía.

Intento no ser malagradecida con la vida, por todo lo que “supuestamente me dio”. Pero aún así no consigo quitarme la tristeza de encima.

Me siento como un pájaro enjaulado. Siempre esperando que mi dueño en un descuido deje la puerta de la jaula abierta para escapar. No logro vislumbrar mi vida más allá del día de mañana. Y por más que salga a flote y olvide todo esto que hoy estoy escribiendo, no voy a poder fingir por mucho tiempo.

No puedo sentarme en un pupitre y ver desde la ventana las ramas de los árboles. No puedo sentir el viento entre edificios. No quiero vivir en cuatro paredes preguntándome como sería ser libre el resto de mi vida. No puedo vivir así.

Siento que necesito algo más que toda esta mierda, que toda la mentira que vivo.

Por que todo es una auténtica mentira. Una que crearon para mí, para que viva. Una para alejarme del mundo que quiero ver. Que quiero tocar.

Quiero que se borren las lágrimas y las heridas se cierren. No puedo soportar más encerrada en este cuerpo, no puedo soportar más encerrada en mi cuarto.

Necesito ver, creer, soñar… Quiero ver, creer, soñar…

Quiero caminar…

viernes, 12 de febrero de 2010

De melancolía y cigarrillos... (malos hábitos)

Aclaremos, no estoy deprimida.

De hecho no son malos días, pero tengo algo comprimido en el alma que de a ratos me corta la respiración. Ante la menor provocación quedo completamente rendida antes de pelear. Tengo ganas de llorar todo el día, pero no siempre estoy triste. Solo estoy un poquito sensible, no es normal que por leer un manga estalle el llanto así como así. Esta definitivamente no soy yo.

Mis aspiraciones estos días es simplemente quedarme en la cama y escuchar música, me la paso todo el día en pijamas y en el trabajo estoy en otro planeta. Me van a despedir… No puedo con los números que se mezclan en mi cabeza, no coordino mis manos con mis ojos y se me caen las cosas. No puedo atender bien a alguien por que estoy completamente perdida en el surrealismo del día.

Veo pasar las horas con una lentitud alarmante, tanto días como noches se hacen interminables. No consigo dejar de dormir y no quiero caer en el vicio del café otra vez. He vuelto a fumar.

Sé que necesito salir y despejarme pero no tengo voluntad para entablar conversaciones y mucho menos peinarme. Estoy hecha un espantapájaros.

Solo quiero salir de la cueva pero no me atrevo a enfrentar al mundo. Estoy entre lo que soy y lo que quiero ser. Entre lo que amo y lo que detesto. Y asimismo ¡Cómo detesto el amor!

Como dijo Brooke: Cuando te pierdes tienes dos opciones: encontrar la persona que eras o dejarla completamente.

Mi decisión es dejar lo que fui para concentrarme en lo que debo y quiero ser.

No estoy segura de que todos puedan entender esto, ni por qué lo hago. Pero es simplemente otra cosa que tengo que hacer. Por mí, y aunque sea egoísta la razón solo es por mí.

Ok, dejaré de fumar.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La marea que se marchó y nunca regresó...

Y Hansel le dijo a Gretel:

"Dejemos esas migas de pan, así juntos encontraremos el camino a casa... Por que perder nuestro rumbo sería lo peor de todo".

Lucas: Este año yo perdí el rumbo.

Nathan: Y perder el rumbo en un viaje en auto, triste... Pero perder la razón de por qué ese viaje es mucho peor.

Peyton: El viaje duró ocho meses. Algunas veces viaje sola... Algunas veces había otros que tomaran el volante por mí y mi corazón. Pero cuando llegué a la meta, no era yo quién llegó, no era yo para nada.

Brooke: Y una vez que te has perdido tienes dos opciones: encontrar a la persona que eras o dejarla por completo.

Mouth: Porque a veces debes dejar a la persona que eras y recordar la persona que debes ser. La que querías ser.

One Tree Hill


lunes, 8 de febrero de 2010

Me siento extraña al estar sin hijab...

Los días se burlan de mí siendo extremistas, unos pasan tan rápido que no consigo respirar y otros como hoy están en un lento letargo, disfrutando de mi mirada posada en los relojes.
A veces me pregunto que pasaría si dejo de hablar, ¿Alguien seguiría escuchándome aunque no salga ninguna palabra de mi boca?
Creo que nadie me escucharía, por que no tengo a nadie que quiera escucharme a pesar de que no hable.
No estoy diciendo que nadie me quiere ni nada que se le parezca. Pero eso no quita que a veces me sienta demasiado sola. Estos días han sido un poco calamitosos, tengo demasiadas preguntas y no tengo a quien preguntar. No sé quién miente, pero tampoco estoy segura que querer saber la verdad.
Siento desconfianza hacia lo que me rodea y un peso en la garganta que no me deja. Paso mis días como una autómata, haciendo lo que me mandan y obedeciendo pacíficamente. Mis únicos momentos tranquilos y felices es el tiempo que paso con mis amigos o cuando paso a formar parte del libro que estoy leyendo y olvido que esta vida es mía.
Son momentos de inexplicable esperanza comprimida. Sé que todo está bien, y que lo que no lo estaba tanto mejora favorablemente, sé en quién puedo confiar y de quienes me debo alejar. Pero me siento incompleta. Mi alma reclama cosas opuestas a la vez y no quiere conformarse con dejar el tiempo pasar.
No conozco a esta persona que el tiempo y la tristeza formo. No puedo reconocer mis ojos en el espejo y mis manos parecen frías y distantes. Intento explicar con palabras este sentir, pero creo que solo logro confundir a quien o quienes leen esto.
Necesito que alguien comprenda el silencio para dejar de sentirme tan vacía, necesito un alguien que no existe.
Estoy curada de espanto ante la realidad. Pero no puedo obviar el hecho de que existo y tengo una familia que demanda. A veces el simple hecho de contestar con una sonrisa ante la conversación banal me es imposible. Cuando me siento a almorzar se me van las esperanzas de que todo alguna vez cambie, tanto deseo escuchar una animada conversación de parte de los que solo comen con la vista clavada en el plato que termino con la comida hecha un nudo en el estómago. Pocas veces me rió de verdad, y en esos momentos realmente soy feliz. Me gusta encerrarme en mi mente y dejar que los pensamientos y ese suave movimiento de las ramas rijan los instantes. Mis piernas suelen temblar demasiado últimamente pero todavía no logro saber si son por el cansancio y el peso del alma o por los nervios color de rosa que suelo sentir.
Otra vez me encuentro escribiendo incoherencias sin poder dejar de pensar en ese vals de piano que escuché hoy por la mañana. Otra vez intentando explicar con palabras lo que solo alguien podría interpretar en silencios.

jueves, 4 de febrero de 2010

Incoherencias

Cuando desperté llovía torrencialmente, pero ese espíritu aventurero se abalanzó sobre mi cuerpo y casi me obligo a ponerme un par de zapatillas e ir igual a Villa Elisa.

Gracias a que más tarde el tiempo aclaró, pudimos hacer todas las actividades planeadas y divertirnos como tanto queríamos. El nudo se aflojo casi por completo, algo que pocas veces me ha pasado. Era el hecho de sentirme libre y sonreír con ganas, desafiar el clima y a todo lo que cruzó por mi camino en esos momentos. Fue olvidar mi vida en esta cuidad y crearme un paisaje nuevo a escasos 30 km. de aquí.

Pude reflexionar y olvidarme un rato de los problemas y las rutinas. Me sentía feliz. Pero bueno tuve que volver y ahora me siento otra vez desamparada ante la inclemencia de las tormentas que yo misma creo. El nudo volvió en cuando subí al colectivo y me coloque los auriculares. Todo el viaje observando árboles pasar e imaginándome dentro de alguna canción.

A media cuadra de la Terminal de ómnibus me encontraba cargando mi bolsito rosa cuando empezó a llover, y en vez de llorar como tenía ganas empecé a reírme. A darle las gracias a Allah por el agua que me refrescaba del calor. Y así volví a mi casa, riéndome bajo la lluvia como una maniática. Siendo feliz.

Pero hoy todo cambió, por que ahora llega la época de tomar esas decisiones que tengo que tomar, de aclarar las cosas en mi vida.

No puedo seguir viendo estos matices que me confunden, necesito poner algunas cosas en blanco y negro. Necesito saber si me quieren o si me detestan, necesito saber si quiero o si detesto.

Estoy cansada de querer a medias y que me quieran a medias, de tener que fingir con ciertas personas.

Quiero saber que hay detrás de este amor, este cariño que se convirtió en desamor. Quise tanto y tanto me desilusione que ahora una de las personas que más significaba en mi vida paso solo a ser un bulto que estorba en mi camino. ¿Es eso? ¿O es que ahora quiero a otra persona mucho más?

Los amores se me mezclan, quiero más a mi perro que a los que alguna vez fueron mis mejores amigos. No entiendo como todo se complicó hasta tal punto. Tampoco como ni por qué un día mi corazón latió más fuerte que otras veces ni por qué me temblaron las piernas.

Siento que traiciono a alguien importante para mí, pero no puedo evitar sentir lo que siento. No puedo cargar con toda la culpa cuando mis acciones son sinceras y mi amor es verdadero.

He comenzado a escribir sobre mi viaje y terminé con traiciones descomunales. No hay nada de coherencia en lo que he escrito. Solo son sentimientos que se agolpan en mi garganta. Cuestionamientos y un sentir distinto. Algo que nunca sentí o que nunca me permití sentir.

Deje que las cosas se complicaran y cuando quise frenarlas fue demasiado tarde. Cuando debería sentirme avergonzada, cuando debería sentir dolor por quién haré sufrir, no siento nada. En vez de eso, comienza a llover y me río de felicidad. Por que por primera vez en mi vida no me importa depender de alguien, necesitar a alguien. No me siento ahogada entre amigos y conocidos. Quiero salir a bailar otra vez y sentirme tan bien como aquella noche.

Pero todo eso significa dejar atrás muchas otras cosas, esas que estoy traicionando pero que ya no puedo querer después de tanta realidad.

Por que querer a medias no es querer.