jueves, 15 de julio de 2010

Okaasan

Estos años pasaron muy rápidamente. Volando; esfumándose con el viento...
Supongo que nunca miré realmente su fotografía. Tampoco use su campera de cuero, mucho menos me di tiempo a sentir dolor.
Bloquee recuerdos, olvidé horas y horas. Todo. También olvide sentir.
Supongo que aquella última semana pensé que esta era otra de esas recaídas, que todo saldría bien. Y cuanto más me necesito, menos estuve. Todavía soy cobarde, sigo siendo la misma de aquella época.
La mayor parte del día no pienso en eso, jamás. Hago como que si nada existe, y soy tan buena mintiendo, que me he creído mi propia mentira.
Todavía sigo creyendo que va a pasar por esa puerta, y con su imponente presencia me va a decir que está todo bien, que es mentira, que fue una broma de mal gusto.
Y quiero sentirla, no quiero olvidarla. Pero más allá de mi esfuerzo, los recuerdos se siguen bloqueando. Ya casi no recuerdo quién fue, pero aún sigo mirando la puerta, aún hay noches y noches que sueño con que me abraza y me dice que en realidad ella está viva, pero cuando despierto no hay nadie. Y ya no puedo recordar quién era.
¿Quién era?


¿Por qué sigo estando sola?

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