jueves, 5 de noviembre de 2009

Momentos

Son las voces que me condenan
en la oscuridad de mi habitación,
esas que vencen mis esperanzas,
las que oigo gritar en sueños tu nombre.

Son las palabras que no dices
cuando estás dormida a mi lado,
las que silencias a las orquídeas.

La mudez que echa raíces
en mi mente
en tus manos
- esas manos blancas y tiesas -
las que me pertenecen solo de a ratos.

Y suspiras en mi cuello
dejando escapar tu dulce veneno,
que me condena a ti,
que me hace adicta a tu mirada.
A esos labios que danzan al compás
de los vals prohibidos
- sí, esos que estamos condenadas a escuchar -
y bailamos una y otra vez
sobre las palabras que nunca pronunciarás.

Y comienzo a enloquecer escuchanto tu mudez,
sintiéndote a centímetros de mi ser
en mi mente,
Allí donde eres reina y señora de mis actos,
de mi locura creciente
de este amor insano.

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