"Dejemos esas migas de pan, así juntos encontraremos el camino a casa... Por que perder nuestro rumbo sería lo peor de todo".
Lucas: Este año yo perdí el rumbo.
Nathan: Y perder el rumbo en un viaje en auto, triste... Pero perder la razón de por qué ese viaje es mucho peor.
Peyton: El viaje duró ocho meses. Algunas veces viaje sola... Algunas veces había otros que tomaran el volante por mí y mi corazón. Pero cuando llegué a la meta, no era yo quién llegó, no era yo para nada.
Brooke: Y una vez que te has perdido tienes dos opciones: encontrar a la persona que eras o dejarla por completo.
Mouth: Porque a veces debes dejar a la persona que eras y recordar la persona que debes ser. La que querías ser.
Los días se burlan de mí siendo extremistas, unos pasan tan rápido que no consigo respirar y otros como hoy están en un lento letargo, disfrutando de mi mirada posada en los relojes.
A veces me pregunto que pasaría si dejo de hablar, ¿Alguien seguiría escuchándome aunque no salga ninguna palabra de mi boca? Creo que nadie me escucharía, por que no tengo a nadie que quiera escucharme a pesar de que no hable. No estoy diciendo que nadie me quiere ni nada que se le parezca. Pero eso no quita que a veces me sienta demasiado sola. Estos días han sido un poco calamitosos, tengo demasiadas preguntas y no tengo a quien preguntar. No sé quién miente, pero tampoco estoy segura que querer saber la verdad. Siento desconfianza hacia lo que me rodea y un peso en la garganta que no me deja. Paso mis días como una autómata, haciendo lo que me mandan y obedeciendo pacíficamente. Mis únicos momentos tranquilos y felices es el tiempo que paso con mis amigos o cuando paso a formar parte del libro que estoy leyendo y olvido que esta vida es mía. Son momentos de inexplicable esperanza comprimida. Sé que todo está bien, y que lo que no lo estaba tanto mejora favorablemente, sé en quién puedo confiar y de quienes me debo alejar. Pero me siento incompleta. Mi alma reclama cosas opuestas a la vez y no quiere conformarse con dejar el tiempo pasar. No conozco a esta persona que el tiempo y la tristeza formo. No puedo reconocer mis ojos en el espejo y mis manos parecen frías y distantes. Intento explicar con palabras este sentir, pero creo que solo logro confundir a quien o quienes leen esto. Necesito que alguien comprenda el silencio para dejar de sentirme tan vacía, necesito un alguien que no existe. Estoy curada de espanto ante la realidad. Pero no puedo obviar el hecho de que existo y tengo una familia que demanda. A veces el simple hecho de contestar con una sonrisa ante la conversación banal me es imposible. Cuando me siento a almorzar se me van las esperanzas de que todo alguna vez cambie, tanto deseo escuchar una animada conversación de parte de los que solo comen con la vista clavada en el plato que termino con la comida hecha un nudo en el estómago. Pocas veces me rió de verdad, y en esos momentos realmente soy feliz. Me gusta encerrarme en mi mente y dejar que los pensamientos y ese suave movimiento de las ramas rijan los instantes. Mis piernas suelen temblar demasiado últimamente pero todavía no logro saber si son por el cansancio y el peso del alma o por los nervios color de rosa que suelo sentir. Otra vez me encuentro escribiendo incoherencias sin poder dejar de pensar en ese vals de piano que escuché hoy por la mañana. Otra vez intentando explicar con palabras lo que solo alguien podría interpretar en silencios.
Cuando desperté llovía torrencialmente, pero ese espíritu aventurero se abalanzó sobre mi cuerpo y casi me obligo a ponerme un par de zapatillas e ir igual a Villa Elisa.
Gracias a que más tarde el tiempo aclaró, pudimos hacer todas las actividades planeadas y divertirnos como tanto queríamos. El nudo se aflojo casi por completo, algo que pocas veces me ha pasado. Era el hecho de sentirme libre y sonreír con ganas, desafiar el clima y a todo lo que cruzó por mi camino en esos momentos. Fue olvidar mi vida en esta cuidad y crearme un paisaje nuevo a escasos 30 km. de aquí.
Pude reflexionar y olvidarme un rato de los problemas y las rutinas. Me sentía feliz. Pero bueno tuve que volver y ahora me siento otra vez desamparada ante la inclemencia de las tormentas que yo misma creo. El nudo volvió en cuando subí al colectivo y me coloque los auriculares. Todo el viaje observando árboles pasar e imaginándome dentro de alguna canción.
A media cuadra de la Terminal de ómnibus me encontraba cargando mi bolsito rosa cuando empezó a llover, y en vez de llorar como tenía ganas empecé a reírme. A darle las gracias a Allah por el agua que me refrescaba del calor. Y así volví a mi casa, riéndome bajo la lluvia como una maniática. Siendo feliz.
Pero hoy todo cambió, por que ahora llega la época de tomar esas decisiones que tengo que tomar, de aclarar las cosas en mi vida.
No puedo seguir viendo estos matices que me confunden, necesito poner algunas cosas en blanco y negro. Necesito saber si me quieren o si me detestan, necesito saber si quiero o si detesto.
Estoy cansada de querer a medias y que me quieran a medias, de tener que fingir con ciertas personas.
Quiero saber que hay detrás de este amor, este cariño que se convirtió en desamor. Quise tanto y tanto me desilusione que ahora una de las personas que más significaba en mi vida paso solo a ser un bulto que estorba en mi camino. ¿Es eso? ¿O es que ahora quiero a otra persona mucho más?
Los amores se me mezclan, quiero más a mi perro que a los que alguna vez fueron mis mejores amigos. No entiendo como todo se complicó hasta tal punto. Tampoco como ni por qué un día mi corazón latió más fuerte que otras veces ni por qué me temblaron las piernas.
Siento que traiciono a alguien importante para mí, pero no puedo evitar sentir lo que siento. No puedo cargar con toda la culpa cuando mis acciones son sinceras y mi amor es verdadero.
He comenzado a escribir sobre mi viaje y terminé con traiciones descomunales. No hay nada de coherencia en lo que he escrito. Solo son sentimientos que se agolpan en mi garganta. Cuestionamientos y un sentir distinto. Algo que nunca sentí o que nunca me permití sentir.
Deje que las cosas se complicaran y cuando quise frenarlas fue demasiado tarde. Cuando debería sentirme avergonzada, cuando debería sentir dolor por quién haré sufrir, no siento nada. En vez de eso, comienza a llover y me río de felicidad. Por que por primera vez en mi vida no me importa depender de alguien, necesitar a alguien. No me siento ahogada entre amigos y conocidos. Quiero salir a bailar otra vez y sentirme tan bien como aquella noche.
Pero todo eso significa dejar atrás muchas otras cosas, esas que estoy traicionando pero que ya no puedo querer después de tanta realidad.
A veces suelo cuestionarme demasiado las cosas y solo consigo confundirme, pero me es netamente necesario hacerlo; analizar las cosas y sacar una enseñanza o para reparar ese pedacito de mi alma que se rompió en algún pasado cercano-lejano.
Puedo entender que cuando una persona no se siente bien se desquite con otra, lo comprendo y no hay motivo para de deje de entenderlo. También sé que es más fácil echarle la culpa a alguien cuando no hay un culpable.
Yo he cometido errores en mi corta vida, pero no me arrepiento de haberlos cometido, por que fueron esos errores los que me hicieron crecer, que me enseñaron poco a poco a caminar.
Cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer siempre hubo dos explicaciones con respecto a su enfermedad, la primera era la obvia, un cáncer hereditario que se produce por un gen alterado que puede darse como cáncer de mamá o uterino. Esa es la explicación que todos tomaron como correcta, claro que mi madre eligió la segunda opción, esa que decía que su cáncer era producto del estrés que sufría continuamente culpa de mis peleas con mi padrastro.
Demasiado tiempo me sentí culpable y cargue con eso en mi espalda; todavía puedo recordar a mi madre acostada en una cama diciéndolo. Y todos lo decidieron por mí, pero jamás consultaron lo que pensaba respecto a eso, bueno no es que tampoco pensara algo respecto a eso hasta que empecé a cuestionarme años después de todo lo que paso.
Lo cierto es cuando mi mamá decidió que nos iríamos a vivir a otra cuidad con un completo desconocido, lejos de mi familia, lejos de todo, nunca se lo cuestioné, era demasiado pequeña como para decir algo. Pero cuando nos íbamos con el camión de la mudanza jamás olvidaré como contuve las lágrimas, no derramé ni una sola, pero desde entonces puedo sentir el nudo en mi garganta impidiendo el camino a las palabras. Creo que jamás conté a nadie de esto.
Las peleas con su nuevo marido eran realmente tontas, solían darse por que yo soy muy delicada con la comida, digamos que casi no comía y solía ser muy quisquillosa a la hora de almorzar. Él simplemente estallaba en cólera por eso. Y así peleábamos. Como dirán algunos ella por chica y él por grande. Nunca nos quisimos y solo hoy en día somos capaces de demostrárnoslo con toda su magnitud.
Mi madre solía decir que yo era la alegría de su vida, pero siempre me hecho la culpa y despreció que fuera “diferente” al resto. Lo que me hace pesar que realmente jamás me valoró ni siquiera un poquito. No es que no me quisiera, me quería pero no podía aceptarme como era. Si estaría viva no me aceptaría como soy.
Ahora es cuando me pongo a razonar un poquito las cosas. La que tomó la decisión de irse a vivir con un desconocido fue ella y también a la que le correspondía asumir las consecuencias. La que nunca me enseño a comer ciertas comidas fue ella, por que no creo que ustedes puedan pretender que una nena de cinco años aprenda sola.
Siempre acepte las consecuencias sin decir una palabra, sus consecuencias. Y saben qué, a mi nadie me cree cuando les todo lo que paso en esos años,ni siquiera mi familia con la que ahora vivo me cree. Deben pensar que me gusta exagerar las cosas.
Cuando me miro al espejo veo su reflejo en el, estoy cada vez más parecida a ella. Cuando su madre y sus hermanos me ven, siento que es a ella a quién ven, pero es a mi a quién reclaman por no haber estado con ella antes de que se muera.
En la foto que tengo aquí al lado mío, ella está sosteniéndome en brazos cuando tenía más o menos un año, y se la ve tan feliz. Me pregunto que paso con esa muchacha que aunque la vida no le sonreía en aquel momento fue tan feliz teniendo a su hija en brazos o cuando contaba la historia de cuando nací, horas antes de su cumpleaños. Y aunque a pesar de que ella y mi papá no se llevaban ella estaba feliz de tenerme. Me pregunto donde estará esa chica… Tal vez algún día la cruce por ahí y se lo pregunte.
Nunca sabré la verdad del todo, si me quería si no, y lo cierto es que nadie puede hablar por ella ni de sus acciones. Solo pienso que me hubiera gustado estar con ella ese último tiempo, pero el resentimiento, la angustia no me lo permitió. Esa es la razón por que la siempre le digo a la gente que jamás abandone a las personas que quiere por nada del mundo.
Puede que ese gen también este alterado en mí, y eso representa ciertos riesgos. Pero yo elegiré la versión médica, por que nadie más tiene la culpa de lo que pudiera sucederme, ni siquiera ella.
Esas dos mujeres que formaron una sola, fue mi madre, dos mujeres distintas, opuestas, que compitieron por el dominio de una sola alma. Elijo a la de la foto, a esa que yo solo conocí y que jamás nadie podrá arrebatarme.
sábado, 16 de enero de 2010
Un café con sal, ganas de llorar... Mi mundo empezando a temblar presiento que se acerca el final...
Que fácil fue en aquel momento prometerme aquello, solo basto un poquito de desilusión y unas gotas de oxigeno para que mi vida tomara un rumbo diferente. Si me preguntan que edad tenía pues los desilusionaré por que no lo recuerdo exactamente, podría simplemente decir que rondaba los 12 años.
Fue la promesa más grande que jamás hice, y llevarla a cabo hasta el final solo depende de mí, de mis convicciones.
Recuerdo haberle dicho a mi mamá un día:
- Ma, yo voy a ser motoquera cuando sea grande.
Aunque no lo recuerde puedo imaginar la cara de mi madre, a lo que simplemente contesto: “Estás loca”.
Bueno mi madre siempre tuvo un poquito de razón respecto a mí, estoy un poquito chiflada, eso sumado a la bipolaridad y a la personalidad esquizoide estoy completa de males y la palabra demencia es una de las más utilizadas en mi vida. Pero bueno, me estoy yendo por las ramas. ¿En qué estábamos? Ah, sí… esa promesa.
Viendo como este mundo giraba en completo descontrol y que nadie que conocía pensaba igual que yo decidí recluirme en mi misma y realizar todos mis sueños. Yo no podía entender como las personas dejaban así como así de soñar, no comprendía por qué razón no sentían esas cosquillas en la panza cuando estaban paradas en el puerto al ras del agua y con el viento golpeando sus rostros o cuando tenían un buen libro en sus manos. Tengo que decir que nunca entendí este mundo de locos (valga la redundancia). Siempre necesite más que el resto, más cariño, más horas de lectura, más paseos por la playa, más conocimientos sobre las cosas que me apasionaban; y fue eso lo que me convirtió siempre en la oveja negra de la familia, la marginada de la escuela, fue todo lo que amé lo que me terminó dejando sola.
Por eso aquella promesa que me hice, esa de seguir caminando e insistiendo en ser feliz aunque el mundo se viniera abajo. Y he aquí una de la raza de los sobrevivientes, como dijo Veronik. Yo siempre seguiré caminando, no importa cuán duro pueda ser el futuro. Por que tengo a mis amigos, algún que otro familiar y a mi perro. Como verán no necesito demasiado tampoco, solo un reproductor con buenas canciones y un poco de vos para los coros de Take it easy… come on baby! Don`t say maybe, I gotta know if your sweet love is gonna save me…
Tal vez sea motoquera o maestra, eso realmente no importa. Lo que importa es mi promesa, la que voy a cumplir me cueste lo que me cueste. Así tenga que caminar sola o descalza, así deba dejar amores por el camino o cuerpos en la tierra (sus almas siempre estarán conmigo), y debo admitir que ese fue siempre el motivo por el que no me siento sola, por que más allá de todo sé que cuento con personas excepcionales y aunque mañana no estén los bonitos recuerdos me acompañaran.
Well, I’m running down the roadtryin’ to loosen my load… I’ve got seven women on my mind…
Lo siento me gusta esa canción, si solo teniendo una mujer en la cabeza es complicado, no puedo imaginarme como sería tener SIETE…
Solo soy viajera de mi alma y caminante de mis caminos. Soy un todo y una nada. Y como dijo Dulce María Loynas: “Soy lo que no queda ni vuelve, soy algo que disuelto en todo no está en ningún lado”.