Aclaremos, no estoy deprimida.
De hecho no son malos días, pero tengo algo comprimido en el alma que de a ratos me corta la respiración. Ante la menor provocación quedo completamente rendida antes de pelear. Tengo ganas de llorar todo el día, pero no siempre estoy triste. Solo estoy un poquito sensible, no es normal que por leer un manga estalle el llanto así como así. Esta definitivamente no soy yo.
Mis aspiraciones estos días es simplemente quedarme en la cama y escuchar música, me la paso todo el día en pijamas y en el trabajo estoy en otro planeta. Me van a despedir… No puedo con los números que se mezclan en mi cabeza, no coordino mis manos con mis ojos y se me caen las cosas. No puedo atender bien a alguien por que estoy completamente perdida en el surrealismo del día.
Veo pasar las horas con una lentitud alarmante, tanto días como noches se hacen interminables. No consigo dejar de dormir y no quiero caer en el vicio del café otra vez. He vuelto a fumar.
Sé que necesito salir y despejarme pero no tengo voluntad para entablar conversaciones y mucho menos peinarme. Estoy hecha un espantapájaros.
Solo quiero salir de la cueva pero no me atrevo a enfrentar al mundo. Estoy entre lo que soy y lo que quiero ser. Entre lo que amo y lo que detesto. Y asimismo ¡Cómo detesto el amor!
Como dijo Brooke: Cuando te pierdes tienes dos opciones: encontrar la persona que eras o dejarla completamente.
Mi decisión es dejar lo que fui para concentrarme en lo que debo y quiero ser.
No estoy segura de que todos puedan entender esto, ni por qué lo hago. Pero es simplemente otra cosa que tengo que hacer. Por mí, y aunque sea egoísta la razón solo es por mí.
Ok, dejaré de fumar.
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